sábado, 11 de abril de 2015

Capítulo III. Donde se cuenta la graciosa manera que tuvo don Quijote en armarse caballero.


En este capítulo nos narra cómo luego después de llegar al pensando llamado ‘’Castillo’’ por Don Quijote, este con en el anhelo o sueño que reinaba en su mente de ser armado caballero, pide al ventero o ‘’Rey del castillo’’ por decirlo así,  el don que desea, al cual el ventero admira confundido al escuchar las extrañezas de sus palabras,  al continuar Don Quijote le explica su deseo de ser armado caballero y el Ventero siguiéndole el ‘’juego’’  a nuestro caballero acepta.

Tras la aceptación del ventero, este dice que en aquel momento no tenían capilla para que pudiera velar las armas, ya que esta estaba destruida y sería reconstruida luego, pero que las podría velar en el patio sin ningún problema, y que a la mañana siendo Dios servido comenzarían la debida ceremonia.

Preguntando el ventero a Don Quijote si traía dinero con él, este respondió que nunca había leído que un caballero llevaba, El ventero le respondió que aquellos autores no creían necesario escribir algo que era por decirlo así ‘’obvio’’ en ese entonces, el ventero siguió explicándole lo que los caballeros deberían llevar consigo siempre.

Aquella noche ya nuestro Caballero se encontraba velando las armas en donde anteriormente el ventero le había mencionado. El ventero por su parte contaba a todos aquellos que se encontraban en la venta la locura de su huésped, asombrados todos corrieron a verlo, viendo que uno de los arrieros decidió dar de tomar a su recua, Don Quijote viendo como el mencionado tiraba sus armas, pidió antes de atacarlo a su señora que lo acorriera y se dirigió al arriero,  al cual le propino un golpe en la cabeza, corriendo todos aquellos que antes se encontraban en la venta, a su alrededor y comenzaron a aventarle piedras a Don Quijote.

El ventero con la intención de acabar todo aquello, pidió disculpas a su huésped  por el atrevimiento de las personas allí, y dijo que con tan sólo dos horas de velar las armas era suficiente, y en aquel momento comenzaron con la deseosa ceremonia, en la cual se encontraba el ventero junto con las ‘’doncellas’’, ya terminada esta, Don Quijote pidió a las ‘’doncellas’’ que desde ahí en adelante se hicieran llamar Doñas,  Nuestro caballero ya listo se marchó en busca de muchas y nuevas aventuras.






Opinión



Este capítulo como todos, es muy entretenido creo que hasta para los niños lo es también, Don Quijote nos envuelve y nos agrega en sus aventuras, este capítulo no lo leí por leerlo, lo trate de imaginar con cada palabra dicha en el, de los muchos personajes que existen Don Quijote es único, nos enseña que a pesar de lo que las personas nos dicen o nos hacen debemos hacer lo que deseamos sin importar lo que pase, Don Quijote nos enseña a imaginar con cada historia, con cada párrafo,  no importa lo que leamos, lo importante es no parar de hacerlo, dicen que entre más crecemos perdemos parte de nuestra imaginación, no creo en eso, porque hay personas que aún mantienen con vida en su interior el alma de un niño y junto con él una imaginación infinita, creo que si enumero cada una de aquellas enseñanzas o consejos que espero noten, sería muy largo esto, pero  principalmente quiero dar importancia a Cervantes por tan gran imaginación, claro ejemplo de un autor con alma de niño, y sin más mi querido lector termino hasta aquí mi trabajo.

‘’Si algún día muero, no moriré del todo, me encontraras en cada verso de mis poemas, en cada recuerdo de mis dichas y en cada párrafo de mis escritos.’’

Se despide.
Nicole Navarro.

1 comentario:

  1. Felicitaciones por el cumplimiento de tus compromisos. Muy original tu blog.
    Te recomiendo revisar los párrafos más extensos y agregar signos de puntuación como punto seguido para fraccionarlo. Esto con el fin de entender mejor la idea que expresas.

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